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Esclavo de visita - Capítulo 1

Foto del escritor: lisa dail
lisa dail
16 feb 2024
7 min de lectura
Era un miércoles por la tarde, no tenía clase porque el profesor previamente había mandado un correo diciendo que no podía asistir. Mis dos compañeras de piso estaban fuera, Andrea en clase y Ana de paseo con su hermana Lola que había venido a visitarnos, se quedaba una semana.
Me aburría así que empecé a andar inútilmente por el piso mientras miraba el móvil.
Pensé en algo que me había dicho Andrea sobre que iban a venir 5 de sus amigas durante 3 dias. Me planteé como iban a guardar tanta comida en la cocina, así que me fuí a preguntarle a la habitación. Toqué varias veces y nadie dijo nada, así que abrí 3 dedos de la puerta y vi que no había nadie.
-Ostia que está en clase, es verdad.- Dije hablando solo-
Hacía unos dias se había comprado unas botas y ella las llamaba "Botas de Dominatrix". Eran unas botas de cuero, altas hasta las rodillas, con remates de metal por todo pero no tenían mucho tacón, eran planas, digamos que con una plataforma de 2 dedos. Me hizo gracia cuando lo dijo porque a mi me pican estos temas, me pone el bdsm y hace unos años que me adentré en este tema por internet, nunca había sido una experiencia real, siempre una fantasía.
Sus cortinas estaban cerradas así que entré en secreto y me miré las botas, me moría por lamerlas, tanto esas como otras de unos 10cm de tacón que me ponen mucho. Típicas botas negras con tacón de 10 cm.
Las botas de Dominatrix estaban nuevas, no las había estrenado así que no tenían mucho para limpiar, en cambio las otras estaban ya hechas polvo, además las suelas estaban bien sucias.
Me decidí por ponerme de rodillas y lamerlas hasta limpiarlas, la bota de tacón izquierda, tenía algo marrón en el centro derecho de la suela. Parecía ser un excremento. Lo bordeé porque me daba muchísimo asco. Dejé las suelas impecables aparte del excremento, luego besé las botas, de arriba a abajo cada una, las olí y esnifé durante un rato. Iba a pajearme, correrme sobre las botas y limpiarlo. Me bajé los pantalones hasta las rodillas y quise correrme rápido. Mientras me pajeaba, escuché unas llaves entrando en la puerta.

Mierda, mierda, mierda- Susurré muerto de miedo a que me pillaran.-
Me subí los pantalones tan rápido como pude, metí los zapatos debajo la cama y detrás de los mismos, me metí yo.
Estaba cagado por si me pillaban y revelaban mi secreto.
Por una parte estaba excitado por si me convertían en su esclavo. Aunque eso me perjudicaría mucho si este era el último año que vivíamos juntos.
Parecía que Ana y Lola llegaban de pasear, hicieron bastante ruido, sobretodo porque Ana siempre va con unos zapatos enormes que parece que lleva hormigón dentro.
Iban hablando sobre "A través de mi ventana", que es una película super cutre y sacaron el tema de que el finde iban a venir sus padres a visitarnos.
Luego Ana dijo algo de ir a comprar así que estuvieron un rato por el piso y luego se fueron.
Que alivio, pensé. Silenciosamente, coloqué los zapatos de Andrea en su sitio, perfectamente como estaban y me dirigí a salir de su habitación.
Abrí la puerta y me encontré a Lola saliendo de la cocina. Al parecer ella no había ido a comprar con su hermana. Se me subieron los huevos a la garganta de la vergüenza.
-Que hacías en el cuarto de Andrea?-Preguntó relajada y curiosa-
-Nada que le he pedido para cogerle la esterilla para hacer ejercicio- Me inventé algo por los nervios.
-Y la esterilla?- Me miró culpándome de algo
-Eeeeeh, he pensado que mejor salía a correr- Ya no sabía que decir, solo quería salir de ese aprieto.
-Sisí, seguro. ¡O me dices lo que hacías o le digo a Andrea que te he pillado saliendo de su habitación! - Se volvió loca.
En ese momento me estaba excitando, era el peor momento pero me ponía mucho la situación.
-Joder macho puto asco.- Murmuré muy bajo.
Antes ya me habia pasado que habia dormido en el cuarto de Andrea mientras ella estaba en su pueblo, ya que tiene una cama de matrimonio. Y como no me gusta mentir, se lo dije y se enfadó. También me ha pasado de ir muy borracho y entrar en su habitación mientras ella dormía, de esto no recuerdo nada porque iba muy borracho.
Y Ana la muy cerda también se enfadó como para darme aún más culpa, ya que me habían dicho de no entrar en sus habitaciones.
Entonces si volvía a hacer eso me la iban a liar parda. Decidí contarle la verdad a Lola. Además ella es una chica muy atractiva y muy mona, lo malo es que es una niña muy mimada.

-Oye, si te lo digo prométeme que no les vas a decir nada ni a tu hermana ni a Andrea, enserio.
-Bueno a ver suéltalo.
-Enserio prométeme que no lo contarás
-Venga, ya! Dímelo!- Me contestó con rabia.
-Vale pues.....
Lola me miraba con una cara larga de confusión, con una ceja más levantada que la otra. Mientras yo sudaba y sufría por decírselo.
-Resulta que me pone el BDSM y estaba limpiando los zapatos de Andrea.
Se quedó callada sin contestarme y cambió totalmente su forma de mirarme, a verme con asco.
-Eres repugnante!
-Por favor no se lo digas- Supliqué asustado.
Me miró queriendo algo.
-Así que te gustan los pies...eh- Lo dijo con cara de pilla, esto no pinta bien.- No se lo diré a las chicas si te conviertes en mi esclavo 24/7 y haces todo lo que te diga, sin pegas durante toda esta semana hasta que me vaya-.
Estaba excitadísimo pero me parecía algo muy arriesgado por si me pillaban, porque tenía la sensación de que lo iban a hacer.
-Vale, pero ni se te ocurra decírselo eh.-Remarqué el trato.
-Me estas amenazando? Las llamo?
-Nononono porfavor no.
-Suplícamelo de rodillas! Ahora!
-Esto va enserio?- Pregunté riéndome.
-Te la vas a jugar? Perro lamepies.
-Nono, lo siento, por favor no se lo digas. -dije mientras me arrodillaba frente suya, cada vez estaba más excitado. No me creo que me haya hecho esto.
-Así me gusta. Mientras obedezcas y hagas todo lo que te digo no les diré nada, como te niegues a algo, estás acabado. Ah y tendrás que llamarme Princesa Lola.
-Cojonudo. -Murmuré.
-Que has dicho?
-Nada nada.
Me miró como si esperara algo más de mi.
-No he dicho nada, Princesa Lola. - Corregí mis palabras indignado.
-Bien, hasta que llegue mi hermana, vas a adorarme los pies y limpiarme los zapatos tan sucios que llevo de andar por la ciudad toda la mañana.- Me quedé mirándola sin tomármelo enserio. Me hizo levantarme y fuimos al salón, donde ella se sentó en el sofá.
-Vamos a que esperas. ¡De rodillas!
Llevaba unas Converse negras y blancas, se veían muy sucias. Por una parte me moría de ganas pero por la otra, salía mi Yo dominante y competitivo que se molestaba al perder y sentirse humillado.
Obedecí, me puse de rodillas y le cogí el zapato derecho. Lo empecé a lamer.
-Así me gusta cerdo asqueroso.- Dijo riéndose.
No paré y seguí lamiendo, me sentía muy humillado y a la vez excitado.
-Cuando termines te dejaré oler y besar mis pies.
Seguí lamiendo hasta quitar toda la suciedad de la primera suela. Me sentía la lengua negra, llena de polvo, tierra y pelusas.
Sabía muy mal pero no me quedaba otra, estaba forzado a hacerle caso, quedarme fuera del piso o ser humillado para siempre o peor aún, las dos juntas y llevarme una denuncia.
Pasé a la segunda zapatilla y vi otro maldito excremento, hice lo mismo que con la bota de Andrea. Me quedé mirándola pero me devolvió la mirada y esta vez muy agresiva.
-Porque te paras?
-Esque...hay una mierda
-Pues la limpias y te jodes. ¡Cerdo!
Toqué la mierda con la lengua muy despacio, me daba mucho asco.
-¿Qué te pasa? ¡Vamos!- Me gritó y me dio con el zapato en la cara.
Hizo un sandwich con el zapato, la mierda, mi lengua y mi cara. 
-Ya está Princesa Lola.- Dije al terminar de limpiar la mierda.
-Que asco me das, enserio has lamido la mierda? Jajajajjaj- Se partía el culo de la risa.- Ahora me quitas los zapatos y esnifas mis calcetines sudados mientras contesto unos mensajes.
Me puso los pies en la cara, tapando mi boca y mi nariz. Estuve oliéndole los pies durante 10 minutos fácilmente, cuando terminó, me quitó los pies de la cara. Tenía la cara húmeda y sudada, todo me olía a sus pies. Luego me dio una patada en la cara y me abofeteó 5 veces muy fuerte.
-Esto les pasa a los guarros. -Me dijo asqueada.-En un rato llegará Ana así que por la noche seguirás adorando mis pies, hoy no vas a dormir.
Procedí a levantarme e irme pero me paró y me dijo: A dónde vas?
-Pensé que habíamos terminado.
-Hasta que no llegue Ana o Andrea, eres mío. Así hemos quedado o no?
-Sí Princesa Lola. -Contesté completamente fastidiado y volví a arrodillarme frente a ella.
-Bien, vamos a jugar a un juego, muy fácil, yo te lanzo la pelota y tu me la traes.
-Que pelota?-Pregunté
-Mis calcetines, lo harás gateando y me los traes con la boca. ¿Entendido?
-Si Princesa Lola, entendido.
Hizo una bola con los calcetines y me los lanzó a una esquina del salón, me gritó: ¡Corre!
Yo fui lo más rápido que pude, cogí los calcetines con la boca y se los llevé. Olían muy mal, eran los calcetines que había estado oliendo durante unos 10 minutos y ahora encima tenía que ponérmelos en la boca.
Al estar frente a ella con los calcetines en la boca me dio una bofetada muy fuerte y se me escaparon de la boca. Le cayeron encima los sudados, malolientes y babeados calcetines.
-Buaaah que asco, quiero que me los laves.
-Sí, Princesa Lola.
-Vas a lavarlos a mano-. Dijo riéndose.
Me sentí aún más humillado, cosa que me puso a 100. Pero a la vez sentía que el mundo se me caía encima. Lo malo es que no había lavado a mano en mi vida.
-Como se lava a mano?- se me escapó.
-Shhht. No me rechistes- me miró malamente y con un tono regañoso.
Justo sonó la puerta, era Ana. Me senté en el sofá que estaba libre, recogí los calcetines y los escondí metiéndolos en la raja del cojín del sofá.
Ana entró y preguntó que hacíamos, así que respondimos que estabamos hablando y conociéndonos. Gracias a dios que Lola no dijo nada pero me miró como si tuvieramos algo pendiente. Todavía me quedaba la noche.
 
 
 

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