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Esclavo de visita - Capítulo 3

Foto del escritor: lisa dail
lisa dail
16 feb 2024
9 min de lectura
Es jueves, hoy tengo día completo en la facultad, cuando vuelva a casa estaré destrozado y Lola seguro que quiere reírse de mi otra vez y tendré cero ganas pero solo me queda obedecerla porque sino lo que me espera no tiene sentido. Me veo venir que al final esas dos se enterarán y me la liarán. Aunque hay un 1% de fe en mi de que eso no pase.
En clase tengo pintura toda la mañana y probablemente me quede hasta las 2 pintando, luego iré al Lidl a por algo de comer y más tarde a Diseño, de 4 a 7. Lo peor es que por las mañanas voy al gym con un amigo y si el día no puede conmigo lo hará Lola. He intentado mantenerme ocupado y distraído con cosas de clase para no pensar en Lola, ya que es súper incómodo estar erecto en clase.
Y bueno ahora toca volver a casa y rezar para que estas 3 estén cenando en algún lugar de Cuenca xd. Entro al piso, no escucho nada, dejo las cosas en mi habitación y me voy a la cocina a hacerme algo simpático para cenar, probablemente me haga una hamburguesa de estas tochas de ternera que compré el otro día y le ponga un cacho de queso azul encima para que se derrita que buah está buenísimo. (Esto tiene que ser un relato excitante y divertido y parece el diario de Arguiñano jajaja). Mientras estoy cocinando, escucho risas en la habitación de Andrea.
-Mierda!-se acaba de arruinar mi noche. Aunque mejor una noche con chicas que solo.
-Que pasa Rubén-me pregunta Andrea.
-Nada, que esto quema-Sin más, esto de mentir se me da de locos. O no tanto xdd.
-Bueno nosotras nos vamos a cenar, chauu-Dice Ana con el tono de "me la suda tu vida Rubén", siempre me habla igual, menos cuando necesita ayuda con Photoshop.
Lola me mira fijamente y sonríe, estará pensando en mi, qué romántico. Mis cojones romántico.
Se van y puedo cenar tranquilamente solo, mientras ceno me pongo la tele y luego voy a echarme una partidica al Lol.
Le quedan 15 minutos como mucho a la partida y suena la puerta.
-Holaaaa vengo sola.-Suena la voz de Lola.
-Espero que estés desnudo y en cuatro, listo para servirme. O quieres ser castigado, cerdito?-dice con un tono de voz que me excita mucho.
Me quito la camiseta rápido, la pongo sobre la pantalla del ordenador, me quito los pantalones y quedo en calzoncillos y a cuatro patas como un perro. Mientras llega Lola hasta mi habitación, la cuál está casi siempre la puerta abierta, no me gusta cerrarla, solo al dormir. Pienso que acabo de abandonar la partida y lo peor es que es una Ranked. No es una sensación de querer morirme pero jode.
-¿Bueno qué tal tu día cerdito?
-Bien, sin más, estoy destrozado de estar todo el día currando la verdad.
-Bueno pues tienes una sorpresita en tu cajón de los calzoncillos, jejeje
-A que te refieres con sorpresa? Que has hecho?
Abro el cajón y veo que no hay ningún calzoncillo, en lugar de eso hay 3 braguitas sin costura y 3 tangas, 1 de ellos de encaje. Me quedo sin palabras.
-Bueno que te parece?- pregunta con una sonrisa
-Que has hecho con mis calzoncillos?
-No te gusta la sorpresa?-quita esa sonrisa y ralentiza sus palabras.
-Sisi, me encanta, pero dónde está mi ropa?-le respondo confundido.
-La he tirado a la basura, ahora quiero que me respondas bien o te vas a enterar.- Se enfada.
-Gracias Princesa Lola me encanta tu sorpresa, podría saber a qué se debe?
-Como ayer te excitaste tanto al verme en tanga, he pensado que te gustaría tener el tuyo propio. Así que esta mañana mientras estabais Ana y tú en clase, le he preguntado a Andrea que le parecía el plan de hacerte una broma. Además me han contado que te has portado muy mal con ella.
A quién se le ocurre entrar en el cuarto de su compañera borracho y tumbarte en su cama mientras ella duerme? Eres un puto cerdo pervertido.
-Oh.-Simplemente miro hacia abajo, ahora mismo si que no quiero existir.
-No les he contado que te pillé en el cuarto de Andrea pero para compensarlo, vas a ponerte una de las tangas y cuando lleguen vas a darles las bienvenida, arrodillándote y besándoles los pies. Lo más gracioso es que Ana no tiene ni idea de la "broma". Además me he auto invitado a entrar en tu cuarto esta mañana y he pagado los tangas con esos 50 euros que tenias bajo los calzoncillos. Ah y gracias por invitarme a merendar esta mañana.
-Genial, gracias.-Ya no tiene gracia, no quiero jugar más a esto.
-De mientras vamos a jugar a desfile de modelos, a ver como te quedan esas braguitas- se descojona de mi, sabe que no puedo hacer nada porque sigue teniendo con qué atacarme.
-Si Princesa Lola -ya solo respondo automáticamente, al menos cumpliré mis fantasías de ser convertido en una puta por mis compis de piso.
-Quítate esos calzoncillos.
No respondo de la vergüenza que siento ahora mismo. Paso de estar a cuatro patas a solo de rodillas y sentado, con las manos sobre los muslos.
-Que te quites los calzoncillos- me da una fuerte patada en los huevos mientras me grita.
Me agacho y me tiro al suelo del dolor.
-Vas a quitártelos o quieres que te destroce los huevos? Cerdo de mierda!- exclama alzando la voz, empieza a asustarme lo que pueda pasarme.
-Si Princesa Lola, lo siento, es que me ha dejado muy confuso todo lo que acabas de decirme.
-Mira, eres un maleducado y un pervertido, durante esta semana vas a ser mi puta y mi esclavo, vas a hacer todo lo que te diga, voy a enseñarte modales y a educarte. Si te portas mal ya sabes lo que toca, Andrea se enterará de quién ha estado limpiando sus zapatos y no creo que te dejen marchar sin más. Además luego cuando lleguen empieza tu infierno, así que más vale que te portes bien o vas a ser castigado duramente.
-Sí princesa Lola, gracias por darme esta oportunidad- me quito rápidamente los calzoncillos con una cara triste.
-Bien, ahora vas a ir poniéndote lo que te he comprado y desfilando, voy a estar en el salón. Te cambias en tu cuarto, sales andando como las modelos y das una vuelta para que te vea, vuelves y así con todos los pares.
-Sí Princesa Lola-me levanto y cierro la puerta de mi habitación,
Me pongo el primer par de braguitas y salgo, haciendo la pasarela de modelos así como me ha dicho, me tiro desfilando una media hora porque me obliga a dar unas cuantas vueltas por el salón y hago las poses que me pide. Me siento muy humillado, pero a la vez me gusta como sientan las braguitas, sobre todo el tanga cuando se te mete entre las nalgas al caminar.
El último pase es el del tanga de encaje, cuando vuelvo a la habitación para quitármelo me para y me instruye como voy a actuar frente a las chicas cuando vuelvan porque Ana le ha mandado un mensaje que ahora vuelven. Me ordena que me arrodille frente a ella mientras me lo cuenta.
Las instrucciones son claras, Lola estará mirando por la ventana a ver si las ve por la calle. Cuando llegue el momento, me iré a la puerta, me pondré de rodillas, con las manos en los muslos y las esperaré pacientemente. Cuando entren les daré la bienvenida y pediré educadamente que me dejen besar sus pies. Tengo que portarme como un caballero. Lola estará mirando detrás mía para ver si lo hago bien. Luego iremos al salón, les recogeré el abrigo amablemente y Lola les contará lo que está pasando.
Hasta que lleguen, debo estar a cuatro patas siendo el reposa-pies de Lola mientras mira la tele, no puedo hacer ningún ruido ni movimiento.
Han pasado menos de 15 minutos, y creo que he escuchado la risa de Ana por la ventana, es una risa fuerte y fácil de reconocer.
-Princesa Lola?-pregunto educadamente, con una voz débil ya que tengo las rodillas que me duelen mucho.
-Dime cerdito
-He escuchado a tu hermana por la ventana- le digo educadamente.
-Buen chico, prepárate- me dice muy tranquila, se nota que está cansada, cosa que es buena señal porque significa que esto termina pronto.
Me quita los pies de encima, me levanto y voy hasta la puerta donde vuelvo a ponerme de rodillas. Mientras yo espero a que suban, Lola se hace un café en la cocina.
Entran Ana y Andrea y me ven ahí sentado sin ropa solo con mi nuevo tanga de encaje. Andrea sonríe mientras que Ana se queda loquísima sin palabras.
-Bienvenidas chicas, que tal os ha ido la noche?
-Muy bien, gracias por preguntar- responde Andrea, Ana no dice nada.
-Estoy muy contento de veros, me concederíais el honor de besar vuestros preciosos pies, por favor?
-Por supuesto que sí, adelante. Lo has convertido en el mayordomo Lola?- pregunta Andrea riéndose.
-Más bien mayordoma y a mi no me toques, asqueroso.- Empieza a descojonarse Ana y me responde repelentemente.
-Ana por favor déjale que está aprendiendo a comportarse.- Dice Lola defendiendo su trabajo.
-Gracias- procedo a besarles los pies, a Andrea le adoro los pies con pasión y ganas mientras que Ana solo recibe 3 besos en cada pie.
Ana no me atrae demasiado y siempre me trata como una mierda, como si fuera tonto y no me sienta bien. Es muy borde y bruta, poco femenina.
-Pero bueno dale las mismas ganas a Ana que le das a Andrea, pórtate bien cerdito.- Me dice Lola.
-S-sí princesa.- Respondo tartamudeando con una voz muy baja, con ellas delante me da vergüenza llamarla princesa Lola.
-Cómo? Qué dices? No te entiendo-
-Sí Princesa Lola, lo siento.
-No me pidas disculpas a mi, pídeselas a ella.- pretende corregirme.
-Lo siento Princesa Ana.- Le doy los besos que se merece, adoro sus pies como si fueran los únicos en la Tierra por mucho que me repugne esta tía.
Se rien las tres pero Ana pide explicación y Lola dice que ahora les explicará. Vamos al salón y les pido amablemente recoger sus abrigos para dejarlos sobre la mesa. Seguidamente me arrodillo al lado de Lola y bajo la mirada, mientras Lola les explica.
Empieza mencionando mis errores con las compañeras y como pretendo compensarles los daños. Durante esta semana seré su esclavo y putita, o lo que quieran que sea. Deberé recibirlas siempre desnudo pero en braguitas y de rodillas con las manos en los muslos. Y obedeceré todas sus órdenes, siempre dentro del piso, nunca fuera. Además esto queda entre ellas tres, nadie más puede saberlo, ya es suficiente castigo servirlas a ellas tres, no hace falta que se entere nadie más. Durante esta semana seré entrenado y educado especialmente por mis compañeras de piso y Lola, luego seré liberado si me porto bien. En caso contrario, ellas decidirán mi castigo. Y en el peor de los casos, añadirán 3 personas a la lista que puedan dominarme, a las que tendré que tratar como Ama, Diosa, Princesa o como quieran que las llame. En ese caso será más fácil de que se entere todo el mundo de que soy un pervertido. Si a alguna se le escapa, estoy perdido.
-Os parece bien?.- pregunta Lola.
-Si Princesa Lola- respondo agachando la cabeza mientras Ana y Andrea también responden que si.
-No te lo decía a ti cerdo asqueroso. Empieza a besarme los pies mientras hablamos los mayores!- responde con un tono despectivo y alzando la voz.
-Entonces? Que os parece?- vuelve a preguntar Lola.
-Pues me vendría de locos alguien que me hiciera la colada o que me masajeara los pies, me encanta la idea- responde Ana entusiasmada.
-Podemos usarlo en plan sexualmente?- pregunta Andrea con intenciones picantes.
-Puedes usarlo como te dé la gana Andrea, pero cuéntame a ver que has pensado?-responde Lola.
-Ya te contaré sin que la sirvienta esté delante.- Dice con una sonrisa rebelde.
Se rien todas y dan las buenas noches.
-Buenas noches cerdito, hoy te has portado muy bien, espero que sigas así.- me dice Lola mientras me acaricia la cabeza y se va a su habitación.
-Gracias Princesa Lola, buenas noches.- le respondo sonriendo porque al fin y al cabo me siento bien con ella, mientras se va yo sigo ahí de rodillas.
-No te quites el tanga para dormir putita.- sonríe al decírmelo, cierra la puerta y apaga la luz.
La verdad que cuando Ana me ha llamado asqueroso al pedirle permiso para besarle los pies y Lola me ha defendido me he sentido querido y me ha gustado. Y al final cuando me ha acariciado la cabeza, he sentido que en el fondo me aprecia. Además es una chica preciosa, con un cuerpo perfecto y una sonrisa que me encanta. Por mucho que sufra a su lado no quiero que esto termine. Y sabiendo que acaba de joderme la vida al mostrarme de tal forma a mis compañeras, aún así quiero hacerla sonreír, y que me diga que soy un buen chico. Creo que ahora mismo ese es mi único objetivo en la vida. Mientras Lola esté viviendo aquí voy a dar lo mejor de mi para hacerla sonreír, aunque eso signifique besar los sudorosos pies de su repugnante hermana. Gracias Princesa Lola, buenas noches.

 
 
 

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